Fases del desamor
o cómo superar una ruptura y no morir en el intento.
Ante una ruptura sentimental las
personas debemos afrontar un proceso de adaptación a una nueva realidad que no
hemos elegido y, además, nos desagrada. Consiste en cinco fases, similares a
las etapas que se viven ante la pérdida de un ser querido. Psicoterapeutas de
todo el mundo, entre ellas Elsa Punset, han tratado este tema (una y otra vez) pues
puede constituir el
acontecimiento más estresante de toda la vida. Y muchos son los que terminan
por acudir a expertos o bien se sumen en una seria depresión.
Suelen durar entre 2 y 12 semanas, aunque en algunos
casos puede hablarse de hasta 6 meses. El tiempo de "duelo" suele ser
proporcional a la duración de la relación y lo implicados que hayamos estado en
ella.
Las fases son negación, enfado
o indiferencia, negociación, dolor emocional y aceptación.
Suelen ir acompañadas de típicas
frases que nos facilitan su identificación.
- Negación
Él me quiere, solo necesita un poco de tiempo para darse cuenta.
- Enfado / Indiferencia
¿Cómo puede hacerme esto a mí? Me da igual, él se lo pierde.
- Negociación
Caemos en la tentación de llamar a nuestro ex.
- Dolor emocional
La fase más visual. El llanto, el moqueo y los ojos rojos son síntoma inequívoco.
- Aceptación
Somos conscientes de la situación y ya el corazón no nos da un vuelco
cuando alguien nos habla de él o vemos a sus amigos.
Cinco tortuosas fases hasta que
finalmente nos liberamos. Entonces cuando parece que somos, por fin, nosotros
mismos, un nuevo amor, con su correspondiente desengaño, se nos cruza en el
camino y todo vuelve a empezar.
El desamor puede ser una
constante, un ciclo más en la vida, hasta que finalmente encontramos a esa
persona que nos complementa. Debemos ser conscientes que no podemos
controlar los sentimientos de las otras personas, que la vida no nos dará todo
lo que deseamos y que nuestra actitud puede marcar la diferencia.
A medida que los años van pasando
y nuestro corazón acumula una nueva herida, aprendemos a asumir las rupturas de
una manera menos traumática; aunque por muchos años que tengamos, mucha
experiencia que carguemos a nuestros hombros, el dolor será inevitable.
